"Los controles están invertidos" - De consumidor a creador de tecnología


La semana pasada (Set 2018) comenzamos el Girl Power Codefest - Americas, un proyecto del British Council Peru. Nuestro trabajo en este proyecto está enfocado en desarrollar habilidades de programación en un grupo de niñas de la UGEL 07. Estamos muy entusiasmados con la transformación en las niñas y ver cómo se van desarrollando conforme avance el taller. Comenzar este taller me trajo a la mente un evento que sucedió en el taller de Creadores de Robots que realizamos a principios de este año junto con la Universidad ESAN.

En la clausura del taller de Creadores de Robots cada grupo de niños que participaron tenía que presentar cómo el pequeño vehículo que habían construido podía recorrer un circuito en medio del auditorio. Era el turno de una niña que llamó mi atención. Cuando su vehículo partió y avanzó en la dirección contraria, su primera reacción fue mirar a su grupo y decir “Los controles están invertidos”.

Este pequeño evento rescata la esencia del objetivo del taller. Hay tres puntos que me gustaría resaltar.

Primero, su primera reacción no fue decir “No funciona” o “No sé que pasa”, fue “Los controles están invertidos”. Cuántas veces hemos escuchado de personas que no se entienden bien con la tecnología decir cosas como “la impresora no funciona”. Para el efecto se puede reemplazar “la impresora” con el dispositivo tecnológico de su preferencia: internet, el cable, el correo, etc.



Cuando una persona tiene familiaridad y entiende cómo funciona la tecnología inmediatamente puede formar una lista con las principales razones por las que el dispositivo no esté funcionando. Por ejemplo, la impresora no tiene tinta o el cable está desconectado. Esto es el equivalente a “Los controles están invertidos”.

Segundo, la niña inmediatamente miró a los otros dos niños de su grupo de trabajo. El aprendizaje de tecnología promueve el trabajo en grupo. Una persona por sí sola se puede quedar estancada en un problema, pero en un grupo de trabajo las ideas fluyen y el desarrollo es mucho más ágil. Ella presentaba el vehículo pero fue un trabajo de todo el equipo. Todo el equipo estaba en la misma línea, sabían el problema y sabían dónde arreglarlo.

Tercero, ella regresó a su grupo y entre todos arreglaron el vehículo. Uno lo abrió, otro conectó el vehículo a la mini computadora y el otro ya estaba revisando el código. Una vez que lo arreglaron, volvieron a la pista y el vehículo hizo su ruta sin ningún problema. Los tres miembros del grupo tenían entre 8 y 12 años.

En resumen, en este breve momento pude ver el beneficio primordial de este taller: buscar que los niños entiendan la tecnología y que pasen de ser simples usuarios o consumidores de tecnología (“no funciona”) a ser creadores, a entenderla, a usarla y a modificarla para su propio propósito. El desarrollo del Pensamiento Computacional en conjunto con el aprendizaje del uso de la tecnología ayuda no solo a aprender a resolver problemas sino también a implementar esas soluciones con la tecnología que tienen a su alcance.

Si mucha gente se siente en desventaja porque no puede solucionar problemas sencillos con la tecnología básica a su alcance, el avance tecnológico va a hacer esa brecha más grande y el mundo en el que los niños de hoy sean adultos va a implicar que la capacidad de entender la tecnología sea un punto critico para su éxito profesional, cualquiera sea su carrera.

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